
¡Hola! ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
A principios de junio, y en un episodio de Bitácora Mental Daily bajo el título “YouTube el killer del audio”, comentaba en apenas 60 segundos que me estaba llamando muchísimo la atención la cantidad de canales que estaban ofreciendo música con derechos, mostrando simplemente una imagen fija de fondo.
También decía que en algún caso se encuentran animadas con algo de IA, o también con pequeños vídeos de stock, pero más allá de la cantidad de opciones y en continuo crecimiento, comenté que me llamaba poderosamente la atención que tenían cientos de personas escuchando en directo, y los vídeos generados a partir de ellos, decenas de miles de views en pocas horas.
Hace tiempo nos vienen contando en artículos que hablan de estadísticas el hecho de que la gente escucha ya más podcast en YouTube que en Spotify, o al menos los descubre allí. Pero esto no son podcast, y es un evidente nicho de mercado que se está comenzando a explotar, que, a juzgar por lo que se ve, tiene mucho recorrido.
Lo normal sería que estos consumidores de vídeo música con imagen fija lo hicieran en Spotify desde sus propias playlists, pero están conectados a directos que, si bien emiten música conocida, de probado éxito, y perfectamente perfilada para la audiencia que buscan, no es menos cierto que en realidad son como una radio. Curiosamente, en la época en la que ya nos habíamos convencido de que lo único que funcionaba era el contenido bajo demanda.
Pues parece que hay quien está haciendo un híbrido y no le va nada mal, porque escuchando de a ratos estos canales de vídeo, que en realidad son de audio, uno comprueba que la oferta es muy variada y te puedes llevar incluso alguna gran sorpresa.
Por ejemplo, uno que he descubierto recientemente, y que emite todo el tiempo canciones de Dean Martin, que, salvo que tengas muchas canas, ni sabrás quién es, o mejor dicho, quién fue este señor. Un cantante y actor estadounidense nacido en 1917 y fallecido en 1995, que tuvo su época de esplendor entre las décadas del 40 y 60 del siglo pasado.
Fue socio artístico de Jerry Lewis, nacido en 1926 y fallecido en 2017, otro actor y cantante, con quien formó una pareja de comediantes que arrasaron en cine, televisión, teatro y radio, en las épocas que comentaba.
En mi niñez los veía en películas, pero hoy esos contenidos, salvo en casos muy puntuales, no tienen público. Pero la música suele envejecer mejor que el vídeo, y alguien ha considerado interesante ofrecer la Dean Martin en directo ahora mismo, y eso habla de una segmentación brutal, en nichos tan específicos, que abren el abanico del audio de una forma que solo parecía reservada a Spotify.
Y si todo lo anterior ya me parecía de algún modo un cambio de actitud por parte del consumidor de ciertos contenidos, o al menos una oferta con una variedad absolutamente impensable en YouTube, resulta que paralelamente está habiendo una explosión de canales que también están emitiendo en directo música, de la misma forma, con imagen fija, algo de movimientos o breves vídeos de stock o hechos con IA, pero que no emiten música con derechos; todo el contenido es generado con inteligencia artificial, y esto puede ser un grandísimo peligro para los artistas tradicionales.
Soy consciente de que hacer música con IA no es nuevo, y yo mismo lo he probado hace años, pero se ha perfeccionado mucho, ha ganado en calidad y, lo más importante, hay gente que se ha dado cuenta de que en YouTube hay espacio para ella y hacer negocio. Por tanto, continuamente están surgiendo canales, y la oferta es absolutamente descomunal.
A la vez, el hecho de no ser música comercial con derechos, que ya sabemos siempre ha traído dolores de cabeza a los creadores —al menos los pequeños, que no tienen acuerdos con YouTube—, es un punto importantísimo para el desarrollo y monetización de esos canales.
Y ya sé que se dice que mucha gente no quiere escuchar cosas hechas con IA, pero es que no es verdad, porque a la vista está que estos canales nuevos en pocos días ya tienen incluso miles de suscriptores, y decenas o cientos están conectados al streaming consumiendo esa música.
Y soy el primero en defender el contenido creado por personas de carne y hueso, pero no se puede ir contra el progreso —aunque sea cuestionable en muchos casos y aspectos—, porque el coste y la velocidad de producción de este tipo de música es imposible para un artista tradicional, y no puede competir.
Al mismo tiempo, supongo que Spotify, si no lo ha hecho ya, hará lo mismo que YouTube y ofrecerá “ordenadamente” este tipo de contenido, porque es evidente que esta oferta tiene demanda y probablemente vaya a más, porque la calidad del producto no deja de aumentar, y cuadra perfectamente con las necesidades de muchísimas personas.
Por tanto, probablemente en unos años, los músicos de toda la vida tengan que centrarse casi exclusivamente en las actuaciones en vivo como forma de monetizar su arte, porque todo aquello que sea grabado o en diferido tendrá una competencia de la IA difícil de superar.
Los más listos y rápidos clonarán sus propias voces, se pondrán al día en todo esto de generar música con un ordenador y seguramente conseguirán mezclarse en el pelotón del negocio, pero el reparto de regalías de plataformas como Spotify seguramente no conformará las expectativas de los artistas tradicionales si no consiguen algún acuerdo especial.
Y… ¿Por qué considero que triunfará la música con IA en YouTube, o incluso en Spotify si se lo montan bien? Porque la mayoría de la gente hoy no tiene la exigencia de calidad que teníamos en los 70 y 80.
En mi niñez o adolescencia, iba a la casa de algún amigo, y nos poníamos a escuchar música con unos equipos de alta fidelidad que sonaban increíble, y se podían comprar. Material de calidad, que hoy cuesta encontrar, y cuyos precios han crecido muchísimo.
Aquellos racks de sonido eran parte del mobiliario de un estar o donde estuvieran, y se llevaban todas las miradas, siendo el centro del espacio, un lugar casi sagrado, donde, si te ponías frente a los altavoces, más valía que tuvieras los calzoncillos nuevos, porque como el elástico estuviera algo desgastado, tenías que estar sujetándolos continuamente, porque la potencia, incluso a no tanto volumen, se sentía en todo el cuerpo.
Con los años, fuimos pasando a equipos más pequeños, baratos y plasticosos, hasta que llegaron los móviles, y con ellos ya van casi dos décadas en que los jóvenes están acostumbrados a escuchar música digitalizada, ultraprocesada y generalmente con una calidad pésima.
Pero es aún peor, porque la más moderna lleva mucho tiempo sin utilizar instrumentos físicos, músicos de carne y hueso o voces humanas limpias y reales; por tanto, el resultado, comparado con lo que sonaba hace algunas décadas, es de involución total, en aras de la comodidad, accesibilidad y, evidentemente, más negocio.
En resumen, que nadie se puede escandalizar si digo que la música hecha con IA hoy ya suena como cualquier cosa que se escucha hecha supuestamente por músicos que, como digo, tiran todo el tiempo de tecnología y graban en su casa con ordenadores en vez de instrumentos, incorporando cócteles vocales tan artificiales que, en más de un caso, el resultado es peor que alguna voz generada con IA.
Lo sé, siempre hay excepciones, pero estamos hablando en general, y desde mi punto de vista, salvo para algunos pocos “cracks”, la producción de música con IA será una competencia que les traerá más de un “dolor de cabeza”.
Ojalá me equivoque, pero no me gustaría estar en la piel de los artistas, porque creo que el contrincante es demasiado fuerte, y tiene aún muchísimo recorrido perfeccionando su producto, haciendo imposible la diferenciación entre lo real y lo generado artificialmente, porque se alimenta de lo mejor de lo real, y es capaz de potenciarlo y mejorarlo.
Y para cerrar el tema, quería mencionar que, del mismo modo que con los canales de música en directo, con derechos, esa de toda la vida, de los 70, 80 y demás, los canales que emiten música generada con IA también están cubriendo todos los nichos posibles y hay lo que busques. El estilo que prefieras, la década que prefieras, cosas también más exóticas y de micronicho, pero también canales que buscan imitar o producir un contenido muy similar a ese o esos artistas famosos, incluso citándolos como referencia de lo que escucharás, algo que casi parece su clon.
En lo personal, de momento la música que consumo hecha por IA es básicamente instrumental, y la tengo de fondo en el ordenador, que probablemente sea uno de los mayores usos que la gente le dé a este tipo de streaming.
Mi preferencia es la del tipo que no distrae, ni interfiere con lo que estoy haciendo, por eso escucho canales de smooth jazz, que los hay con todo tipo de variantes, y en los que se encuentran canciones en las que se da preponderancia a diferentes instrumentos, como el saxo, la guitarra, en otros el piano y así.
Y la verdad que algunos se lo curran mucho; por ejemplo, canales que emiten este tipo de música, basada en los 60 y 70, imitan la experiencia que se tenía al escuchar un vinilo en aquella época, con espacio entre las canciones, ecualización muy reconocible de aquellos tiempos, teniendo en cuenta la forma de grabar y las imperfecciones del sonido capturado.
Y del mismo modo te encuentras opciones de blues, pop y lo que quieras. Nichos, micronichos, estilos, décadas, en fin, que hay para todos los gustos. Y no estoy diciendo que esto sea maravilloso, que la música tradicionalmente hecha desaparezca ni que todo el mundo solo consumirá esto. Pero no nos engañemos, somos “bichos de costumbre”, queremos las cosas rápido, de forma sencilla y además gratis, así que estos canales tienen muchas posibilidades de ir cada vez a más.
YouTube es el líder indiscutido del vídeo, pero también quiere ser el rey del audio, y si la gente ya escucha allí más podcast que en Spotify, y sigue creciendo en lo que respecta a la música, la plataforma sueca podría enfrentarse a un problema más complicado que el vivido en sus comienzos, luchando contra la piratería.
Y hasta aquí mi Bitácora Mental de hoy. Gracias por leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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