265- Envío felicitación, y me entero de su divorcio.

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¡Hola! ¿Qué tal? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de mi Bitácora Mental.

Se termina el año, e igual que en los anteriores, uno aprovecha para intercambiar mensajes, felicitando las Navidades a familiares y amigos, con los que en algunos casos tenemos relaciones más cercanas, y otros algo más distantes, en las que estas fechas, sirven para ponerse al día.

Y dentro de esas comunicaciones de ida y vuelta, a veces nos llevamos alguna sorpresa. Porque cuando el contacto no es permanente, se pueden acumular cosas por decir, incluso alguna importante -quizá en proceso-, y que se había evitado compartir hasta que es “buen momento”, y quien recibe la noticia, a veces se sorprende.

Y tal ha sido mi caso, cuando en contacto con una de esas personas, con la que hacía algo menos de dos meses que no intercambiábamos mensajes, me dijo que se había separado, y estaba en trámites de divorcio.

Y tengo que decir que no me lo esperaba, porque una pareja que recorre el último lustro, antes de entrar en su sexta década de vida, que han estado unidos durante 35 años, tenido varios hijos, y en la que nunca vi una señal clara de que algo fuera mal, no era ni de lejos -para mí- candidata a las estadísticas de divorcios. Pero, una vez más, resonaron en mi cabeza esas frases célebres, en este caso, “las apariencias engañan”.

Un divorcio siempre es un dolor de cabeza, porque son pocos los casos en que el proceso se lleva adelante “amigablemente”, que debería ser lo más sensato, sobre todo cuando hay hijos, que son los que se llevan la peor parte, y ni que hablar si son menores. Demasiadas veces nos dejamos llevar por todo tipo de emociones, revanchismos, y bajezas morales varias, que solo contribuyen al enriquecimiento de abogados, saturación de juzgados, y malestar general, físico y mental de los involucrados, directos e indirectos. Porque no nos engañemos, la familia sufre, y los amigos también, porque todo se ve afectado.

Y de esto puedo hablar con propiedad, porque se van a cumplir treinta años de que experimentara lo peor de un divorcio en carne propia, y no se lo deseo a nadie. Soy consciente de que existen circunstancias especiales, como la violencia, el engaño, o alguna otra cosa que afecte a la pareja, y que haga complicado el permanecer sereno, o actuar con humildad y respeto a la hora de resolver legalmente el asunto, dando por finiquitado un proyecto de vida que no ha funcionado. Pero es que, en muchos casos, la poca voluntad de una -o ambas partes-, es lo que provoca una guerra innecesaria, en la que nadie gana, todos pierden, incluso quien se percibe ganador.

Creo que indistintamente de lo que haya ocurrido, y de los motivos por los cuales uno de los contrayentes haya decidido poner fin a la relación, es primordial rodearse y/o asesorarse con quien puede aportar cosas buenas a la causa, mediando, gestionando, o lo que sea pertinente, con el fin de resolver el asunto de la mejor forma y en el menor tiempo posible, para que ambas partes puedan seguir su camino, mirando hacia adelante, y no a cada paso, hacia atrás.

Pero no quiero ponerme a filosofar sobre las relaciones humanas, porque no es el sitio ni el momento adecuado, pero sí me gustaría compartir contigo algunos datos que me puse a buscar, porque me picó la curiosidad sobre el tema matrimonios y divorcios. Sobre todo porque tengo la sensación de que lo primero, cada vez se da menos, y lo segundo, es más frecuente.

¿La gente se casa más, o menos que antes?

Te cuento… En 1975, España tenía una población que redondeando, eran 36.000.000 de personas, y en aquel año se contrajeron 271.347 matrimonios. Diez años después, en 1985, los matrimonios fueron 199.658. En 1995 contrajeron matrimonio 200.688 parejas, y en 2005 fueron 209.125. En 2015 los matrimonios fueron 169.910 y el último dato, que corresponde a 2024, dice que se celebraron 175.364 enlaces.

Si tenemos en cuenta que, en 1975, España tenía una población de 36.000.000 y al primero de enero de 2025 la cifra se disparó hasta los 49.128.297 habitantes, queda claro que la gente se casa menos. Si hacemos una regla de tres, de acuerdo a lo que ocurría en 1975, hoy deberían casarse más de 370.000 personas. Pero, como acabo de decir, en 2024 se casaron poco más de 175.000. Eso significa que los matrimonios se han reducido a menos de la mitad, respecto a lo que ocurría a mediados de los años 70, y a pesar de que desde hace 20 años está legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, que se cuentan por miles cada año.

Y aprovecho para hacer un par de apuntes interesantes. En primer lugar, que si no fuera por la inmigración, la cifra de matrimonios habría caído bastante más, porque este tipo de enlaces significan casi una de cada cinco bodas. Y en segundo término, otro dato que habla mucho de como ha ido cambiando la sociedad, porque se indica que el 80% de los matrimonios, se llevan a cabo solo por civil, es decir, solo un 20% tiene ceremonia religiosa.

¿Y con los divorcios, cómo está la cosa?

Cabe aclarar que en España, comenzaron a ser legales en 1932, pero fueron derogados, -creo- en 1939, por el régimen franquista. Tuvieron que pasar muchos años, hasta que recién en 1981, más precisamente el 7 de julio de ese año, se publicó en el BOE la Ley 30/1981, que reinstauró en democracia, esa figura legal.

Bien, vamos con los datos… No me termina de quedar claro el porqué, pero buscando estadísticas sobre este tema en el INE, la información que encontré, comienza en 2005. Ese año se llevaron a cabo 137.044 divorcios, incluyendo nulidades y separaciones. En 2015, con el mismo criterio, el total fueron 101.357, y el último informe publicado, correspondiente a 2024, figuran 86.595 divorcios.

Y de estos datos, haciendo unos cálculos rápidos, -contrariamente a lo que pensaba-, si tomamos los tres años que mencionaba recién, 2005, 2015 y 2024, resulta que a medida que nos acercamos a 2025, el porcentaje de divorcios sobre el de matrimonios es menor, y en 20 años, ha descendido casi un 15%, resultando actualmente de que por cada dos matrimonios, uno se divorcia.

¿Y qué tal las edades, a la hora de contraer matrimonio?

Del mismo modo que comenté el hecho de que tenía la sensación de que la gente ahora se casa menos, algo que ha quedado claro, también uno percibe que los que contraen matrimonio lo hacen a mayor edad, así que me puse a investigar sobre eso, y estos son los datos.

En 1975, -siempre hablando de España y en promedio-, los hombres llegaban al matrimonio con 27 años y medio. En ese mismo momento, las mujeres lo hacían con 24 años y medio de edad. Una década más tarde, en 1985, las edades eran 28,17 y 25,34 respectivamente.

A mediados de los 90, en 1995 había subido a 30,56 en el caso de los hombres, y 27,85 en las mujeres. Transcurridos otros 10 años, en 2005 los hombres ya daban el paso con un promedio de 33,49 años, y las mujeres con 30 años y medio.

Y ya más cerca de nuestros días, en 2015 ellos contraían matrimonio con 37,32 años, y ellas con 34,37 años. Finalmente, el dato más reciente, correspondiente a 2024, nos dice que los hombres en promedio deciden casarse a los 40 años, más precisamente con 39,86 y en el caso de las mujeres, con 37,25 años. Sin duda, esta información habla mucho de como está la vida en nuestro país, donde la economía condiciona mucho, y cada vez más.

¿A qué edad se divorcia la gente en España?

Te comento que el último dato que es de 2024, y dice que los hombres, en promedio, lo hacen cuando se estrenan como cincuentones, a los 49,81 años. Y en el caso de las mujeres, a los 46,43 años, siempre hablando de información a nivel de todo el territorio español, e incluyendo extranjeros, como en todos los datos que estoy dando. Y para redondear un poco el panorama, te comento que hace 20 años, las edades en las que se divorciaba la gente en España, era con aproximadamente 5 años menos. Los hombres con 44,93 años, y las mujeres con 41,60 años.

¿Cuánto nos dura, el amor?

Pues resulta que, en promedio, son unos 16 años y medio. Y casi 1 de cada 3 divorcios, se producen después de 20 años de matrimonio, siendo cada vez más frecuentes. Por otra parte, 1 de cada 5 rupturas, ocurren entre los 5 y los 9 años de casados.

Saber elegir…

Se dice que las parejas que comienzan como amigos, tienen más posibilidades de mantenerse unidas. En lo personal, creo que desde hace ya muchos años, los jóvenes tienen una ventaja que décadas antes no se tenía, y es el hecho de que resulta normal hacer convivencia con tu pareja. Eso ayuda mucho a saber si es la persona indicada o no, antes de dar un paso importante, como el matrimonio civil, y ni que hablar, tener hijos. Toda decisión exige responsabilidad, porque tiene consecuencias, por lo que hacer las cosas “con la cabeza fría”, siempre suele ser lo más aconsejable.

Y a pesar de que por las edades promedio actuales a las que las personas contraen matrimonio, podría indicar que son lo suficientemente maduras para saber lo que hacen, en la práctica, y a pesar de lo mucho que hemos avanzado en todo sentido, parece bastante claro que se cometen demasiados errores. Sobre todo porque la gente no cambia, simplemente deja de fingir, o terminamos “viendo” lo que siempre existió, y que antes no quisimos asumir.

Y acabo como comencé, diciendo que se termina el año, y no tenía previsto estar de nuevo por aquí, por eso ya había deseado un muy feliz 2026 en la entrega anterior, pero no cuesta nada volver a hacerlo, así que en el año nuevo que comienza, que se lleven a cabo todos tus sueños.

Y esto es lo que quería comentarte hoy en Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.

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