264- La salud es lo primero

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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de mi Bitácora Mental.

Dentro de los podcast que estuve escuchando en los últimos días, hubo dos audios referidos a la salud. Primero uno de Ernesto Acosta, que en su “Como pienso, digo”, tituló “Tengo que cambiar mi estilo de vida”. Y luego Relfon, que en respuesta al anterior, y en su “Relfon Daily Podcast”, grabó “Cerrar la boca”.

El tema, en ambos, va de comer mejor, tener hábitos saludables, y todas esas cosas a las que les restamos importancia, hasta que el cuerpo da pistas de que algo no va bien, o peor, cuando el mal ya está hecho.

Y esto no va asociado directamente a una cierta edad, -aunque ya se sabe que los años no vienen solos-, pero cada persona es diferente, aunque está claro que por mejor salud que se tenga, -o se crea tener-, llega un momento en el que es de personas inteligentes y responsables, saber cuál es el estado de nuestra máquina vital, y ver qué cambios son necesarios en nuestro día a día, para no forzar su uso, y preservar un buen funcionamiento.

Y mientras escuchando estos episodios, recordé que justamente se estaba cumpliendo el sexto aniversario ininterrumpido de mi dieta, que comencé a mediados de diciembre de 2019, y que no solo continúa siendo parte de mis hábitos alimenticios, sino que es algo que no pienso abandonar, porque como he titulado este audio, “la salud, es lo primero.”

Hay que decir también, que esa frase lleva un tiempo para que uno se la tome en serio, y salvo cuestiones excepcionales, los más jóvenes pasan de ella. Está claro que cada uno tiene su momento para hacer cada cosa, y una vez decidido el hecho, tiene su propia receta, para llevar a cabo el objetivo. Por eso, lo mejor es solo dar consejos a quien te los pide, y de verdad está interesado en el asunto. Pero incluso así, lo que a uno le ha funcionado con éxito, puede ser un fracaso para otro, por tanto, en cuanto a la fórmula que a mí me funcionó, no voy a ni a recomendar ni dar detalles, pero sí quería aprovechar la oportunidad para hacer algunos comentarios.

En primer lugar, no importa la edad que tengas, que te sientas espectacularmente bien, y te admires frente al espejo, pensando la suerte que tienes, porque la madre naturaleza y quienes combinaron su genética, te han regalado esa preciosa herencia divina, de la que disfrutas. Siempre es importante hacerse los chequeos necesarios, para saber cómo va la cosa, por dentro, -a todo nivel-, porque es más que sabido, aquello de que, “las apariencias engañan”.

Ni que hablar si tienes claro que el sobrepeso se ha adueñado de ti, o existe algún problema, dolencia, o lo que sea que amerite ponerle la atención correspondiente, y que puede traer aparejado algún tipo de tratamiento médico, o lo que sea pertinente.

Pero vamos al grano del asunto, y hablemos de comer bien, y si corresponde, adelgazar. Estamos a las puertas de unas fechas en las que es muy fácil cometer excesos. Y luego, los primeros días de enero, ya vienen las preocupaciones, o directamente los arrepentimientos, esos que generalmente desembocan en auto promesas incumplidas, a pesar de que se deberían tomar medidas urgentes.

Sin duda es mejor no cometer excesos, y comer para vivir, no vivir para comer, pero más de uno dirá que eso es fácil de decir, y muy complicado de cumplir. Y coincido en que probablemente así sea, pero en todo caso, nadie te obliga a nada, y depende exclusivamente de ti. Pero, si como se suele decir, ya has “pecado”, o incluso lo vienes haciendo desde hace muchísimo tiempo, y la báscula se ha transformado en tu peor enemiga, ojo si vas a hacer una dieta.

Todos conocemos a personas que han hecho dietas, han conseguido bajar de peso, pero pasado un tiempo, han vuelto a lo mismo de antes, o peor. Para que la situación sea sostenible, es necesario un cambio a nivel mental, ya que si él, no hay cambio corporal y permanente en el tiempo. Y van en ese orden, porque lo segundo es consecuencia de lo primero.

Y de este tema puedo hablar con propiedad, porque he vivido ese “fracaso” en carne propia, dos veces, y te cuento rápidamente.

La primera vez que decidí bajar de peso, estaba rozando los 150 kg, me lo tomé en serio y bajé hasta los 76 kg. Casi me convertí en media persona de lo que era, pero rápidamente me fui relajando, y si bien fui engordando muy de a poco, unos años después, llegué a los 130 Kg. En ese momento volví a ponerme manos a la obra, y me costó muchísimo más que la vez anterior, pero conseguí bajar hasta los 100 kg redondos. Pero como se suele decir, “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, y tiempo después estaba otra vez en 130 kg, que con el paso de los años, ya se sentían peor que los 150 kg de otros tiempos.

Y como se suele decir, “la tercera es la vencida”. Como mencionaba hace un momento, en diciembre de 2019, y tras dos visitas a urgencias en poco tiempo, poniéndole el broche final a señales varias que venía dándome el cuerpo, de que eran necesario tomar medidas drásticas, o aquello tendría consecuencias irreversibles para mi salud, finalmente me lo tomé en serio, y me embarqué en este viaje del que no me pienso bajar, porque tengo claro que es lo mejor que he hecho, y que debería haberlo puesto en práctica hace muchísimos años, porque las ventajas son evidentes.

Y si eres joven o no tanto, seguramente también te preocupará la estética, así que te aviso de que si estás muy pasado/pasada de peso, más vale que te ocupes ya, porque el cuerpo no se toma igual la cosas a medida que pasan los años. A veces incluso muy joven, no se tienen tanta suerte, pero en mi caso cuando pasé de 150 a 76 kg, tenía poco más de treinta años, y quedé perfecto, incluso sin estrías en la piel. Pero cuando ya estás en los cuarenta, cincuenta, o los que sean, te aseguro que el resultado que vas a ver en el espejo, es bien diferente, y no se arregla con una crema.

Pero vamos de vuelta con lo más importante, la salud, porque con ella, no se juega. Así que, no inventes, no hagas ninguna dieta que te dé un amigo, consigas en internet, a través de tu nuevo amigo Chat GPT, o la IA que utilices. Antes de hacer un cambio en la alimentación con intención de adelgazar, es imprescindible hacerse un chequeo completo, hablarlo con tu médico de cabecera, y que te vea un nutricionista. A esa persona deberás explicarle cómo es tu día a día, que haces, y el profesional -según tu actividad diaria y necesidades nutricionales, te indicará que debes comer para que tu cuerpo no sufra, y consigas bajar de peso, pero saludablemente.

Así lo hice yo, y por eso ni recomiendo ninguna dieta, ni digo cuál es mi referencia, porque no es lo mismo estar frente a un ordenador 8 o 10 horas diarias, que vivir cada jornada colgado del andamio, y cargando pesos. Cada persona, según su estado físico y actividad, tiene unas necesidades diferentes, y la receta de uno, puede ser incluso peligrosa para otro. Y no importa si los chequeos han dicho que tu cuerpo está preparado, para someterlo al proceso de cambio que te propones.

La gente no toma en cuenta que en cualquier bajada de peso, el organismo sufre y mucho, porque le estás cambiando su rutina, le estás quitando lo que le estabas dando. Y cuando sobran muchos kilos, es una verdadera desintoxicación, y algunos lo pasan peor que otros, porque como cualquier adicción, el organismo te hace saber que no está contento, y sufre. Pero todo pasa, va a mejor, y el resultado vale la pena.

Te comento al pasar, que en 2019, tomaba pastillas para todo, porque los resultados de mis analíticas eran muy malos. Tenía mal todo lo que se puede tener mal, y no te voy a enumerar los medicamentos que tenía recetados porque estaríamos aquí demasiado tiempo, pero estaba claro que la cosa no iba nada bien.

Por suerte, hice lo que había que hacer, y a medida que fui perdiendo peso, los indicadores fueron mejorando. Poco a poco pude ir reduciendo las dosis de todos aquellos químicos que le estaba metiendo a mi cuerpo, y al tiempo pude librarme de más del 90% de los medicamentos que tomaba, y que además de que no me solucionaban nada, eran caros.

Y antes de que me olvide, un apunte sobre lo que decía antes de hacer ejercicio. Está muy bien, es saludable, pero no sirve enfocarse solo en eso, como solución para bajar de peso. Es que… consumir calorías, da más hambre, y por eso, muchas personas en vez de bajar suben, porque hacen más ejercicio, comen más, y así no van a ningún sitio. La actividad física no es una fórmula mágica, solo un ingrediente, y que hay que saber utilizarla en su justa medida, porque básicamente, tienen que servir para fomentar y conservar la salud, no como receta única para quemar calorías.

Otra cosa importante, y que un médico te dirá, no se trata de adelgazar a lo loco, rápido, y todo lo que se pueda. Eso es tan malo como engordar de la misma forma. Aunque sobren muchos kilos, quitarse uno por semana ya está bien, y si se tarda, hay que ser paciente, porque las prisas no son buenas, no sea cosa de que sea “peor el remedio que la enfermedad”.

El cuerpo necesita equilibrio para funcionar bien, y eso implica seguir las recomendaciones de un nutricionista, como te dije, según tu caso. En el mío me propuso seis comidas diarias, y las principales con tres partes de verdura, una de proteínas, y una de farináceos. Porque cada vez que haces la digestión, estás consumiendo calorías, y eso también ayuda a bajar de peso. Y ten en cuenta que ese proceso tiene un consumo energético diferente según la hora del día y el tipo de alimento, así que tener algo adaptado para tí, es muy importante para el éxito.

Y ya sé lo que me vas a decir, que tú no puedes comer varias veces al día, y bla bla bla, pero por eso tienes que ir a que te ayude un profesional, y adapte las cosas a tus necesidades, porque los inventos, salen caros.

Como dije antes, adelgazar unos cuantos kilos es solo una parte del asunto, el tema es mantenerse, por tanto, no puede ser un sufrimiento diario, porque abandonarás. El cambio comienza en tu mente, y es absolutamente imprescindible para tu éxito, necesitas un “clic”, y te aseguro que si lo haces tendrás un arma muy poderosa que te cambiará la vida totalmente, porque todo se ve diferente cuando consigues el control en algo tan básico como tu alimentación, que además influye directamente en muchísimos aspectos de tu vida diaria. Te aseguro que vale la pena, y no es imposible, porque: “el que la persigue, la consigue”.

Y ya en el final, por si no vuelvo a grabar hasta enero, te deseo que tengas excelentes fiestas, y que en el nuevo año, se cumplan todos tus deseos.

Y hasta aquí lo que quería compartir hoy contigo en Bitácora Mental, muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.

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