261- Hay gente para todo

Mercedes Benz 500 SL 1982

Fotografía: theslshop.com

Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.

Leyendo noticias en el día a día, siempre aparece alguna, de esas que a uno le llaman la atención por el motivo que sea, pero generalmente porque dan cuenta de situaciones, en las que alguien resulta protagonista de algún hecho, que -como mínimo- podríamos tachar de curioso. Y en lo personal, más de una vez suelo compartirlo en redes sociales, diciendo “hay gente para todo”. Y hoy quiero citar, brevemente, dos casos que me encontré en los periódicos, hace unos días.

En el primero de ellos, el protagonista es un tal Sr. Hough, prestigioso relojero de la ciudad de Staffordshire en Inglaterra, al que parece que en los 80 le iba muy bien, y me gustaría recalcar lo de “muy bien”, por lo que mencionaré a continuación. Resulta que este señor inglés, el 30 de noviembre de 1982, decidió comprarse un coche nuevo, que por aquellos días no estaba al alcance de cualquiera.

El “capricho” fue un Mercedes 500 SL, con todos los extras disponibles, por ejemplo asientos calefactables. Hablamos de un V8 de 5,000 cm³ con 245 caballos, automático, y por el cual Mr. Hough, pagó lo que al día de hoy serían más de 120,000 euros.

Lo extraño del tema, es que contrariamente a lo que sería lógico pensar, en vez de comenzar a conducirlo y disfrutarlo, nuestro protagonista decidió llevárselo a su casa en un remolque, no matricularlo, y guardarlo. Evidentemente, tenía muy claro el asunto, porque ya se sabe que un coche que no se utiliza a diario, se deteriora rápidamente, y por eso se encargó de darle las condiciones necesarias para una buena conservación. Hough lo guardó en un sitio climatizado y deshumidificado, desde el propio día de la compra.

Tras más de 42 años, recientemente en agosto, el orgulloso propietario de ese 500 SL, decidió que era buen momento para “dejarlo ir”. Y fue así que le hizo una llamada a Sam Bailey, -a quien ya conocía-, con intención de que este, le comprara el coche. Bailey es el CEO de la empresa THE SL SHOP, que se dedica a la venta, reparación y restauración de Mercedes SL, y al interesarse por el coche, decidió inspeccionarlo, para comprobar que realmente era algo especial. Y definitivamente así fue, porque hablamos de un coche de 1982, nuevo, sin matricular, y que no necesita restauración, porque se conserva impoluto desde hace más de cuatro décadas, al punto que se menciona que aún conserva su olor a nuevo.

Por tal motivo, el flamante dueño ha dicho que no va a sacar a la venta esta joya, y que el 500 continuará siendo conservado en una sala climatizada, pero también expuesto al público, para que las nuevas generaciones puedan ver esta maravillosa cápsula del tiempo.

Además, en colaboración con Mercedes Benz UK, el coche será exhibido por un tiempo en Mercedes-Benz World, un complejo automovilístico en el antiguo circuito de Brooklands, en Weybridge, Reino Unido, donde entre otras actividades pueden realizarse cursos de conducción, probar modelos AMG, y se exponen más de 100 coches en un edificio de 3 plantas. Y para terminar con este caso, te comento que la carátula del episodio es la foto del coche, y aquí tienes uno los sitios donde he conseguido parte de la información.

Bien… vamos con el segundo caso, y que nos lleva hasta la India. Se trata del funeral de un ex oficial de la fuerza área de ese país, Moham Lal, de 74 años, viudo, con tres hijos, y muy conocido en su ciudad. La información no da muchos detalles sobre el motivo de su popularidad, pero sí da cuenta de que era respetado por su contribución social, y que gracias a él, se había conseguido construir un crematorio en el pueblo, adecuado para llevar adelante todas las tradiciones indias, a la hora de un fallecimiento.

Y fue así que se difundió la noticia sobre la muerte de este hombre, y se organizó todo el ritual pertinente. Hubo oraciones, cantos religiosos, e hicieron la procesión correspondiente. Pero Moham no terminó en el crematorio, porque en determinado momento, frente a los presentes, se levantó del ataúd, y además de explicar que estaba perfectamente vivo y sano, comentó que había montado toda la farsa sobre su fallecimiento, porque se trataba de un experimento social.

Explicó que quería vivir -nunca mejor dicho- todo el proceso de una defunción desde dentro, pero sobre todo, presenciar en directo, cuánto respeto y cariño, le demostraban las personas del lugar.

No se comentan las reacciones al verlo “vivito y coleando”, pero parece que incluso con esa sorpresa, continuaron con la ceremonia tradicional, en la que Mohan no terminó en cenizas -en esta ocasión-, lo sustituyeron por la quema simbólica de una efigie, y para de alguna forma resarcir a los presentes por el mal momento que les había hecho pasar, Moham Lal, agasajó a los asistentes, con gran convite.

En resumen que parece que salió todo bien, y el protagonista del montaje consiguió lo que quería, comprobar que mucha gente había ido a despedirlo, porque lo apreciaban. Aunque llegados a esta altura, me pregunto si cuando por ley de vida vuelva al sitio, pero sea un hecho real, ¿la gente acudirá masivamente a rendirle sus respetos como sucedido esta vez? Puede que no lo sepamos nunca, pero en todo caso, el involucrado, tampoco.

En fin, como habrás escuchado, son dos noticias diferentes, pero que me llevan a lo que decía al principio, “hay gente para todo”. Y hasta aquí lo que quería compartir contigo hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.

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