249- Más trabas para vender tu coche usado

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Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.

Vivir en un país que forma parte de la Unión Europea, evidentemente tiene sus ventajas, pero probablemente también tenga algunas desventajas. Es que… nuestro día a día, y cualquier actividad o cosa que hagamos, no solo está regido por leyes, normas, y demás cuestiones locales, sino que también las que nos imponen desde Bruselas.

Y tener a todos los ciudadanos “contentos” es imposible, por lo que más de una vez, alguna de esas “intervenciones” nos parece innecesaria, inútil, perjudicial, o incluso inaceptable. Pero sea como sea, todos estamos sujetos a esas reglas, desde el ciudadano de a pie, pasando por pequeños productores o comerciantes, hasta las grandes empresas, cuya actividad contribuye sensiblemente al PIB, estando en juego millones de puestos de trabajo directos, e indirectos.

El sector automotor es uno de los que en los últimos tiempos, estáde alguna forma sufriendo las consecuencias de ciertasdecisiones legislativas, que han complicado la fabricación y venta de vehículos, ocasionando una subida de precios sin precedentes, y una escasez de oferta, en la franja de mayor demanda.

Es público y notorio que las marcas han retirado del mercado los coches más pequeños, esos a los que podía acceder un trabajador normal. Y ahora mismo, las familias se encuentran con que no solo una hipoteca, hipoteca sus vidas -y valga la redundancia-, porque a la hora de comprar un vehículo nuevo, parecido al que podían acceder antes de la pandemia, ahora les cuesta en muchos casos el doble, o más.

Y desde el discurso político, se ha jurado y perjurado que todo es para proteger al planeta y los más débiles, pero en la práctica los resultados no lo avalan. Se han tomado decisiones apresuradas, que han puesto en jaque a la industria automotriz europea, poniendo en riesgo millones de empleos, algunos de los cuales, y por miles, ya se están perdiendo.

Ni hemos salvado el planeta, porque fuera de Europa están a lo suyo, con otras prioridades, y contaminando además nuestra cuota como si no hubiera un mañana, ni hemos conseguido la transición tecnológica rápidamente.

Decisiones lógicas y necesarias, pero políticamente mal proyectadas, y peor ejecutadas, han terminado debilitando la economía europea, su músculo industrial, y permitiendo que desde fuera nos hicieran rehenes de materias primas y tecnologías, que no nos permiten competir en igualdad de condiciones.

En resumen, que las mentes brillantes que legislan Europa, sin olvidar también los iluminados locales que le hayan tocado en suerte a cada país, han perjudicado a muchos, y cada día más, pero sobre todo, a los más débiles, a esos que juraron proteger.

Y dentro de los más débiles están los que podían comprarse un coche nuevo de gama baja, y ahora ya no pueden permitírselo. Pero es más, se les condena por partida doble, porque ser pobre ya no da derecho ni a circular libremente con ese vehículo que una inspección de la ITV certifica que está en perfecto estado, y por el que el sufrido contribuyente paga religiosamente su impuesto de circulación, el seguro legal, y no olvidemos el más grande de los impuestos, ese que representa alrededor de un 50% del precio de cada litro de combustible, cuando vamos a repostar.

En resumen, que no es ninguna sorpresa que “del dicho al hecho, hay un gran trecho”, y a la vista está que se gobierna para los ricos, y mantener privilegios políticos. Porque si tienes dinero, te puedes comprar un coche nuevo con el mayor distintivo ambiental, sin importar el precio prohibitivo al que están. Pero además, aunque no lo necesites, puedes acceder a que te lo subvencionemos todos con miles de euros, abaratando esa compra que muchas veces es solo un capricho, que no te dejaba dormir.

Al mismo tiempo, la otra cara de la realidad es la del ciudadano de a pie, que ni puede cambiar su coche, ni tiene derecho a las ayudas, y que tiene que hacer muchos kilómetros cada día para llegar a su puesto de trabajo. Y es que no puede permitirse un alquiler o una hipoteca, en zonas de las que ha sido expulsado, por una de las tantas facetas del fracaso político.

Ese sufrido trabajador ve como le toman el pelo a cada segundo y se le ríen en la cara, cuando con su utilitario sin aire acondicionado y apenas 65 caballos, no puede llegar a donde necesita, porque le dicen que contamina. Mientras tanto, a su lado pasan coches de 300 y 400 caballos, más caros que el piso en el que vive, y que con una hibridación, o micro hibridación, que con suerte aporta energía eléctrica para moverse apenas unos metros, consiguen ir donde les plazca y cuando les plazca, gracias a una condición de vehículo ecológico, que solo debería estar reservada para los que verdaderamente lo son.

Y todo esto no sería tan escandaloso, si en España la situación económica fuera otra, pero la cruda realidad, es que desde hace muchísimos años, el Dacia Sandero es el vehículo 0 Km más vendido del país. Pero además, resulta que también lo es a nivel europeo, y en España la media de edad del parque automotor está en los 15 años, con lo que queda más que claro, que no estamos para tirar cohetes, y que de primer mundo, cada día tenemos menos.

Pero como se suele decir, “a perro flaco, todo son pulgas”, y ya no solo son los vehículos sin etiqueta los que tienen restricciones. También los que llevan la “B” están vedados en muchos sitios, e incluso ahora mismo los de etiqueta “C” están comenzando a tener prohibida su circulación en algunas zonas y ciudades. La verdad que es de no creer, coches con etiqueta “C” que se están fabricando ahora mismo, cumpliendo con las más exigentes normativas europeas, teniendo restricciones en España. Es una absoluta locura, cuando según datos de ANFAC, un 25% del parque automotor ni siquiera tiene etiqueta ambiental, y casi 9 millones de coches -y en aumento-, superan ya los 20 años de antigüedad, representando casi el 30% de los vehículos en España.

Mientras tanto, los que tienen etiquetas ECO o CERO todavía no llegan a 1 de cada 10. Por eso, me llamó la atención un artículo que estuve leyendo, sobre la inminencia de nuevas reglamentaciones europeas, que afectan a la venta de coches de segunda mano, y que, por un lado, son positivas, pero por otro, parece que llueve sobre mojado.

En concreto, la Unión Europea quiere que, a partir del año próximo, se controle mucho más la venta de coches usados, y que no te vendan “gato por liebre”. Pero como siempre, eso redundará en subida de precios, y perjudicará a los más viejos.

Según la normativa que se aplicaría, a la hora de vender un coche usado, y para poder hacer el cambio de nombre o exportarlo, habrá que presentar un informe que certifique que el vehículo no está al final de su vida útil. Incluso se manejó que hubiera que hacer un vídeo del coche para dejar registrado su estado, pero al final se desestimó y todo será por escrito.

Con esto, se busca aumentar la responsabilidad de vendedor, y prevenir exportaciones ilegales, a la vez que controlar mucho más el ciclo de vida de los materiales del vehículo. La única excepción a presentar el informe pericial o certificado, será en las ventas que se hagan entre particulares, pero ojo, sin utilizar plataformas electrónicas, sin que se produzca ninguna actividad comercial, porque las plataformas y concesionarios estarán obligados o conservar ese tipo de documentación durante años, para ver en que estado estaba el vehículo cuando se hizo la venta.

Confieso que hay muchas cosas que no me quedan claras, porque además la fuente es un artículo que no estaba escrito en Español, y evidentemente habrá que esperar a la redacción final, y la entrada en vigor de esto, pero como decía, pretenden que comience en 2026, y afecte en principio a turismos y vehículos comerciales ligeros, pero luego vendrán las motocicletas, camiones, autobuses, y demás.

Lo que intentan hacer es evitar que se vendan vehículos en mal estado, y controlar más de cerca el final de su vida útil, haciendo que tengan que ir obligatoriamente al desguace, si tras una inspección especial, se considera que no son seguros.

Y ese será el caso por ejemplo si presenta daños importantes e irreparables, digamos en sus sistemas de seguridad como frenos o airbags, que tengan afectados componentes estructurales, pero también los que estuvieran estacionados más dos años sin pasar su correspondiente inspección, y una vez emitido el certificado de destrucción, no se podrían vender, teniendo que reciclarse.

Reitero que me quedan muchas dudas y habrá que esperar unos meses, pero así sin pensarlo mucho se me ocurre ¿en qué situación estaría un coche en perfecto estado al que por un fallo le ha saltado un airbag, y no se encuentra el recambio al momento de querer venderlo? ¿Sería declarado al final de su vida útil y tendría que achatarrarse?

También por ejemplo en el parking donde tengo mi coche, hay algunos que no han pasado la ITV en los últimos años, porque no los han sacado a la calle, ¿automáticamente serán dados de baja y se le obligará a reciclarlos, o en el caso de querer venderlos haciéndoles una inspección especial podrán certificar que todavía tienen vida útil? ¿Quién y cómo decide cuándo un coche no da más de sí?

La ley en cuestión, contempla otras cosas, tendientes a aumentar la responsabilidad de los fabricantes, y controlar al vehículo durante toda su vida útil, pero no entraré en esos puntos, porque creo que hay que ver el texto final. No obstante, algo que sin duda resulta interesante, es el hecho de que se crearía un pasaporte digital del vehículo, a prueba de falsificaciones, y que llevaría todos los datos de cada unidad, desde su fabricación hasta el final de su vida útil, al momento del desguace.

En fin, que si esto de presentar un informe especial a la hora de vender, se hace solo a coches de terminada edad, puedo llegar a entenderlo. Pero hay coches viejos muy bien mantenidos, y coches con pocos años en estado deplorable. Por tanto, como se pretenda simplemente recaudar un extra a la ITV de toda la vida, y todo hijo de vecino tenga que conseguir un certificado especial para poder hacer una venta de segunda mano, menuda burocracia nos espera, y a la vez, encarecerá aún más los precios del mercado de segunda mano.

Soy Carlos Vitesse, y hasta aquí la entrega de hoy de Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.

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