Ya casi estamos comenzando noviembre, y desde la vuelta del verano solo he publicado un episodio en septiembre, y éste de octubre. Confieso que me hubiera gustado grabar mas, pero no voy a poner excusas de porqué no lo he hecho. La razón es simple, y basta con ver las noticias del día a día. El panorama político, social o económico, ya sea a nivel local o internacional, allá donde mires es realmente desolador, y las buenas noticias son tan difíciles de encontrar, como una aguja en un pajar.
Y si faltaba alguna desgracia en estos días, hace un rato me encontré un artículo sobre lo ocurrido en la zona de Valencia en las últimas horas, y por lo poco que he visto, es una verdadera tragedia. Luego por la noche le daré una mirada en la tele a las últimas novedades, pero espero que las cifra de desaparecidos y victimas mortales sean menos de lo que he escuchado, porque no hay palabras para describir la magnitud del desastre. Desde la distancia, se pueden decir bonitas palabras e intentar expresar sentimientos, apoyo y demás, pero por mas sinceras y del corazón que puedan partir, es imposible ponerse en el lugar de esa gente y lo que está sufriendo. Solo espero que en la medida que avancen las búsquedas y se vaya aclarando lo sucedido, tengamos alguna buena noticia y que lo vivido en las últimas horas sirva para prevenir nuevos episodios del estilo, porque las vidas perdidas no pueden ser en vano.
En fin, que otra vez, y como tantas en los últimos tiempos que mencionaba, he estado a punto de no grabar, presa de ese sentimiento de que es mejor un silencio, y escuchar a otros que tengan algo importante que aportar. Pero ya son tantas veces que correría incluso el riesgo de que la pausa fuera permanente, y prefiero de alguna forma cortar esta inercia, por eso quiero compartir contigo este audio que va de podcasting, no sin antes reiterar mis respetos a toda la gente de la comunidad valenciana, pero también a los afectados de otras zonas que ahora mismo no tengo claro cuáles son, pero me acaban de decir que existen víctimas en otros sitios.
Bien… como decía llevo semanas en una especie de abstinencia podcastera, pero no me ha afectado en lo que refiere a la escucha, la que incluso he aumentado y mas aun en la modalidad de oyente absolutamente anónimo. Es decir, ese que sabes que existe porque aparece como números fríos en las estadísticas, pero no sabes como ha llegado, ni tampoco porqué se ha ido y dejado de escucharte. Ese oyente que no te sigue, no interactúa y no te da ninguna pista sobre su experiencia con tu contenido. Por eso, y con intención de un feedback positivo, hoy quiero agradecer desde ese anonimato el trabajo de muchos podcasters, a través de éste audio fiel a mi estilo, porque, “a buen entendedor, pocas palabras”.
Hola que tal, ¿Cómo estás?, soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Antes de comenzar con los agradecimientos, me gustaría enviarle un mensaje a esos oyentes que también son podcasters, y que quizá escuchen éste episodio. Quiero que sepas que me me da igual como hagas tu podcast, porque se puede crear un contenido decente y muy interesante usando tan solo un móvil de 100 euros, y a la vez el mayor de los ridículos, utilizando equipos e instalaciones al alcance de muy pocos. Por tanto, no me interesa si grabas en la calle o en un estudio profesional, si tienes guion o no, si grabas solo o con varias personas, si eres el mas amateur y recién llegado a este mundillo, o si tienes títulos y premios. Si usas el micrófono mas barato que existe o puedes permitirte el mas caro del mercado. Te escucho por lo que dices y como lo dices, siempre que tengas un mínimo de coherencia y calidad, por eso te voy a agradecer por las cosas que considero estás haciendo bien, porque no compito contigo. Que sí, que habrá quien lo haga por el tema que sea, pero no es mi caso, yo solo te escucho desde el anonimato, y quiero disfrutar de tus contenidos.
Bien… querido podcaster, quiero comenzar dándote las gracias por escuchar tus propios episodios, antes de subirlos al sitio donde estarán disponibles para su escucha. Es importante que sepas que aprecio mucho el hecho de que me hayas evitado trozos de audio de varios minutos donde no había señal de audio, en otros casos ruidos que hacían imposible saber que se estaba diciendo, y tantas otras variantes que conoces, y sabes como evitar y lo has hecho. Gracias.
También quiero agradecerte por esos episodios que no has publicado, esos en los que has sido auto crítico, y te has dado cuenta de que habías grabado a través de internet y el sonido era pésimo, robotizado, y con tantos problemas que sería una absoluta vergüenza lanzarlo al mundo. Gracias por protegerme como oyente, evitándome esos malos tragos.
Gracias también por esos episodios que has grabado en la calle, dándole un contexto perfecto a tus palabras, con un sonido ambiente que no era el protagonista, por ese equilibrio que me permitió saber de que iba lo que querías decir.
También quiero agradecerte por no sumarte a esa ola de normalización de las toses, estornudos, notificaciones, llamadas entrantes y muchos etc., que pueden ser muy naturales, pero que me desconcentrarían a cada instante. Por eso déjame que te aplauda por saber cuidar esos detalles. Por tener tan claro que como oyente, mi conexión contigo son tus palabras, y si algo desagradable nos interrumpe, la magia se rompe.
También quiero agradecer muy especialmente a esos podcasters que me evitan subir y bajar continuamente el volumen durante sus episodios. Esos que miman su contenido y no están acercándose y alejándose del micrófono, como si estuvieran haciendo vaya a saber qué. Esos que cuando graban con otra persona revisan el audio, y se preocupan de que cada pista suene lo mas parecida posible a la otra. Esos cracks que saben que el oyente puede estar en el coche, en casa, caminando o donde sea, y que en cada situación el audio llega a los oídos del consumidor de forma totalmente diferente. Aplaudo a esa gente con sentido común que normaliza y exporta sus audios con niveles standard, porque no quiere que de un podcast a otro, el oyente pase por la montaña rusa que significa estar continuamente ajustando volúmenes, ya no solo entre podcasts, sino dentro del mismo audio en reproducción.
Y relacionado con esto, muchas gracias a esos creadores que no ponen canciones completas como intro y outro del podcast. Gracias por incluirlas con un volumen acorde al resto del audio, y sobre todo evitarnos escuchar una pieza entera.
No puedo menos que reconocer y agradecer ese punto visionario, de darse cuenta de que si el podcast no va de contenido musical, uno lo que quiere escuchar es al podcaster y no música, que siendo algo tan personal es mas que sabido el hecho de que en cuestión de gustos, lo que unos aman, otros odian. Y por eso ha triunfado Spotify, porque la gente quiere escuchar lo que le gusta, como le gusta, y en el momento que le gusta, no lo que otros quieren hacerle escuchar. Por eso me encantan esos podcasters listos que saben que en tiempos en que la gente reproduce contenidos a 1,2 o 1,5 no se puede hacerle perder el tiempo a la gente en cosas que no tienen ni relevancia, ni relación con la parte hablada del contenido.
Y dentro de todos estos agradecimientos, no quiero olvidarme tampoco de esos podcasters que tienen un invitado, una charla o interactúan con alguien en su podcast, y saben ocupar perfectamente su lugar. Esos creadores generosos que le dan la mayor cantidad de tiempo posible, a quien o quienes deben ser protagonistas de su audio. Un gracias muy especial porque saber escuchar y dejar hablar, parece estar cada vez menos de moda.
Mas agradecimientos… en este caso a todos esos podcasters que como no se dedican al mundo del fitness y esas cosas, saben perfectamente que no tiene sentido grabar caminando a toda velocidad, respirando cada vez peor hasta quedar casi asfixiados, al punto que el oyente teme por la salud del creador, y que el episodio terminen en urgencias. Muchas gracias por evitarnos ese stress innecesario, de verdad, es un gran detalle.
Y relacionado con lo anterior, un gran aplauso para los que en una variante de lo anterior, no graban en estéreo caminando y moviendo el brazo de forma continua, alejando y acercando el micrófono a su boca. Esos sí que son podcasters con carnet, y saben evitar esos efectos especiales de tener a una persona saltando de canal de forma continua, como las pruebas que se hacen para ver si un auricular funciona correctamente. Me saco el sombrero con esta gente que está en todos los detalles, dando muestra de su inteligencia. Y hablando de eso… grandísimo aplauso a esos creadores que no hacen las cosas porque está de moda, y si aplican inteligencia artificial para limpiar un audio, lo revisan antes de subirlo, y se dan cuenta a tiempo de que lo que iban a publicar tenía mucho de artificial y poco de inteligente, porque se habían barrido tantas frecuencias de las voces, que ya no se sabía si era un podcast, o un mensaje en código morse. Esos que cuidan los detalles son los que siempre tendrán espacio en mi podcacher, aunque la oferta de podcast sea de millones de creadores.
Y voy redondeando ya mis agradecimientos varios, sin olvidarme de aquellos que no sucumben al premio de conseguir una bolsa de caramelo, a costa de importunar al oyente. Esos que son conscientes de que queremos apoyarlos, y estamos dispuestos a consumir alguna publicidad, pero por suerte no publican episodios de 10 minutos o incluso menos, con anuncios en pre roll, mid roll y post roll, que ya no se sabe si es contenido con publi, o al revés. A esos masters, habría que hacerles un monumento, porque dominan el arte del equilibrio, y saben que sin millones de escuchas, esos anuncios de mas, en vez de dinero, son oyentes perdidos.
Y para finalizar, un grandísimo aplauso para los podcaster que apoyan el podcasting, pero con sutileza. Esos que incluyen “promos” de otros creadores en sus episodios, pero al final de los audios, y avisando de “lo que viene”. Esos fenómenos de la comunicación, que saben que por algo dejamos la radio y nos pasamos al podcast, y que como sufrieron como todos la publicidad durante años, saben que muchas veces esos que te están diciendo ya lo conoces haces años y en vez de “vender el producto”, lo que se obtienen es rechazo a lo que se ofrece, porque la reiteración, igual que las interrupciones, molestan. Por eso, gracias, mil gracias a esos podcasters que saben apoyar desde sus audios, en el momento justo, y conveniente.
Y en la despedida, muchas gracias a todos esos creadores que incluso siendo los mas amateurs y sin apoyo ni medios técnicos, consiguen publicar contenidos con una ingenio y calidad que muchos desearíamos tener, provocando incluso la envidia de mas de un profesional. Larga vida al podcast independiente, y a quienes desde la posición que sea y con las armas de las que disponen, buscan cada día la excelencia en lo que comparten, y nos enseñan cada día a ser mejores.
Y hasta aquí la entrega de hoy, gracias por tu tiempo, muchas gracias por leer o escuchar éste contenido, y te espero en el próximo. Chauuuu.
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