De toda la vida, tenemos claro aquello de que “para gustos, los colores”, y seguramente no exista nada sobre lo que una persona diga que le agrada, pero preguntada sobre lo mismo, otra manifieste enfáticamente lo contrario. Y el verano no escapa a esa suerte de polarización, aunque muchas veces es un asunto bastante mas complejo, porque no pasa simplemente por una cuestión de gustos.

Hola que tal ¿Cómo estás? Soy Carlos Vitesse y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Y ya en el comienzo, tengo que decir que soy una de esas persona que si bien no está en contra del verano, o al menos no es tan drástica en ese sentido afirmando que ésta es la época del mal tiempo, y la buena es en invierno, pero si debo decir que me molesta profundamente el calor cuando las temperaturas sobrepasan los 28ºC. A partir de esa cifra, y sobre todo en interiores y ambientes sin climatización, dejo de ser persona. Es que ya no se trata de que me guste mas o menos esta parte del año, los días con luz hasta hasta muy tarde, o la vida que permite hacer. En mi caso todo se reduce a una cuestión de malestar físico e irritabilidad, en el que la mente no rinde a un mínimo necesario para una vida normal, resultando además de frustrante, muy molesto.
Y estaba leyendo un artículo publicado estos días, que va sobre asuntos varios en relación con las altas temperaturas, -tema recurrente en ésta época cada año-, pero nunca está de mas darles un leída, sobre todo porque hay personas que voluntaria o involuntariamente actúan diferente en verano, y tanto su vida como la nuestra, pueden verse afectadas, debido a que las interacciones y reacciones pueden ser muy diferentes a un día de invierno.
Como siempre dejaré en las notas del programa el enlace al artículo, en el que se nos recuerdan cosas que ocurren cuando aparece el calor fuerte. Por ejemplo: pulso rápido, dolor intenso de cabeza, -algo que en mi caso suele ocurrir en cuanto se sobrepasan los 28ºC-, y también se menciona que pueden haber mareos, confusión, vómitos, náuseas, pérdidas de consciencia, y mas cosas.
Los consejos son mas que sabidos, estar en lugares frescos, hidratarse, no exponerse al sol en determinadas horas, etc. Pero dentro de los riesgos que mencionaba antes, resulta que según investigaciones, existe relación entre la subidas fuertes de temperatura y los problemas psicológicos, agresiones, o incluso aumento de suicidios. Resulta que con una muestra de más de 2 millones de personas, está comprobado que los días mas calurosos, en las urgencias hospitalarias existe un aumento de un 8% de gente que ingresa con problemas de salud mental. Hablamos por ejemplo de autolesiones, ansiedad, o trastornos del estado de ánimo.
Otro estudio del estilo, revela que con mas de 21ºC, quienes participaron de la encuesta afirmaron que sus niveles de alegría, y felicidad van a la baja. También aparece mayor probabilidad de tener menos energía, y a la vez aparece mas fácil el estrés y el enfado, respecto a días con temperaturas sensiblemente menores. Y los problemas parece agravarse cuando el mercurio supera los 32º.
Evidentemente días calurosos, y noches en las que se descansa poco y mal, no ayudan en nada, y eso provoca que tengamos menos paciencia, el individuo se percibe agotado, y la convivencia o cualquier relación del tipo que sea, puede degenerar en un problema, que en otro momento no ocurriría. Así que personas que normalmente son digamos “agradables”, puede parecer otras, en circunstancias de calor fuerte, que amplifica además los problemas de quienes ya tienen patologías previas, de salud mental. No voy a entrar en detalles en todo esto, pero es importante un dato que aporta el artículo y que dice literalmente: “por cada aumento de un grado en la temperatura media mensual, las muertes relacionadas con la salud mental aumentan un 2,2%. Es decir existe relación entre las altas temperaturas, y por ejemplo intentos de suicidio, y personas que llegan a consumarlo.
El artículo en cuestión explica algunas otras cosas, así que si te interesa saber mas, como dije, tienes el enlace. Pero bien ¿Porqué te cuento esto hoy? Porque… si bien en mi caso el calor no me provoca problemas graves como algunos de los que acabo de mencionar, no es menos cierto que me lleva -como decía al principio- a un estado en el que me cuesta hasta pensar. Eso me quita absolutamente las ganas de participar en redes sociales, escribir, comentar, y sobre todo grabar episodios de podcast. Por eso, si bien no estoy diciendo que deje de publicar durante el verano, la realidad es que probablemente me salte alguna semana. Con el calor, estoy mucho mas cómodo desde la posición de lector y oyente anónimo, que de persona interesada en compartir sus pensamientos, así que… ya veremos como sigue la cosa.
Y hasta aquí el Bitácora Mental de hoy, muchas gracias por el tiempo que has dedicado a leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo. Chauuuu…
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